Aumento Inicial de Tasas: Clave para Dominar la Inflación.
En medio de un escenario económico en el que la solidez del mercado laboral y el control de la inflación se imponen como prioridades, expertos advierten que es necesario incrementar los tipos de interés antes de que estos puedan reducirse. Según el análisis de Payden & Rygel, las condiciones actuales difieren notablemente de las experimentadas en el primer mandato de Trump, obligando a replantear las estrategias de política monetaria y de gestión de carteras.
El gestor de cartera de crédito absoluto y multiactivos, Eric Souders, destaca que, a diferencia de 2016, el desafío principal hoy radica en frenar la inflación en un contexto de robusto crecimiento salarial y pleno mercado laboral. Durante los últimos ocho trimestres, el crecimiento interanual de los salarios ha oscilado entre un 4% y un 6%, superando la inflación y aumentando el poder adquisitivo de una amplia franja de consumidores. Además, el empleo en edad productiva alcanza niveles no vistos en 25 años, lo que refuerza la fortaleza de la economía estadounidense.
Ante este panorama, la Reserva Federal ha detenido la tendencia a recortar tipos de interés para responder a la persistente presión inflacionaria y al crecimiento sostenido, manteniendo los precios de los activos en máximos históricos. El presidente de la Fed, Jerome Powell, se ha mostrado decidido a proteger los logros alcanzados en términos de estabilidad de precios, una posición que se alinea con la agenda del nuevo mandato presidencial, cuyo enfoque se centra primordialmente en el control de la inflación.
Para esta gestora de capital, el camino hacia una eventual reducción de los tipos pasa por un incremento inicial, especialmente en los rendimientos a largo plazo. Este ajuste, según el análisis, podría conducir a un enfriamiento de los precios de los activos y a una desaceleración en la demanda, lo que, a su vez, impactaría negativamente en la renta variable y en el crédito durante 2025, además de generar un entorno desafiante para los rendimientos de los bonos.
En términos de asignación de carteras, la estrategia adoptada por la firma ha sido ajustar la exposición al crédito: se ha reducido la inversión en este ámbito, favoreciendo una mayor presencia en bonos a corto plazo y limitando la exposición a bonos a largo plazo. Asimismo, se ha adoptado una visión conservadora respecto a sectores especialmente sensibles a las subidas de tipos, como el inmobiliario comercial y el crédito al consumo. Aunque los rendimientos globales de la renta fija se mantienen en niveles saludables, la estrechez de los diferenciales y la baja volatilidad hacen indispensable una selección cuidadosa de activos, ante la elevada valoración de los activos de riesgo.
En conclusión, el análisis sugiere que el incremento inicial de los tipos de interés es una medida imprescindible para contener la inflación en un contexto de recuperación económica. La estrategia de ajustar las carteras para enfrentar este escenario se presenta como un elemento crucial para mitigar riesgos, destacando la importancia de una vigilancia constante y una respuesta ágil ante los desafíos que se avecinan en el ámbito financiero.